IMC
El IMC o Índice de Masa Corporal, es la relación que hay entre la masa y la talla de una persona.
Mido 1,71 cm y peso casi 141 kg. Según esto, mi IMC es de 48,22, Obesidad Tipo III. Obesidad mórbida, lo máximo.
La verdad es que dicho así es una pasada. Cuando en emergencias entra una llamada para una persona con obesidad mórbida para levantarla o cuando sale en la tele alguien con esa enfermedad, nos imaginamos alguien enorme y nos parece alguien enorme. Yo soy grande, lo reconozco, pero también reconozco que no me identifico con esas personas con obesidad mórbida de las que hablo. No me veo así. A veces en el espejo me veo incluso bien. En talla XXL, pero bien. Otra cosa son las fotos. Es curioso lo que puede llegar a cambiar la percepción de una persona en una foto cuando estás junto a otras personas de talla normal o talla media o como queráis llamarlo. Entonces sí que no me gusto y me da mucha rabia, e intento evitar salir en las fotos si puedo. Me doy un poquito de asco, incluso.
A pesar de todo, mi peso nunca me ha estorbado para hacer nada. Yo hacía gimnasia en el instituto, jugaba al fútbol o al baloncesto con mis amigas, iba al gimnasio, paseaba, bailaba muchísimo, en fin, lo que tocara en el momento. Tampoco es que fuera la chica más deportista del mundo pero no ponía pegas para hacer deporte. El único obstáculo era mi asma. Reconozco que me limitaba bastante para moverme pero a largo plazo (correr, por ejemplo) o para ejercicio muy fuerte en poco tiempo como subir muchas escaleras. Pero lo hacía. Quizás me llevara más tiempo que a otros pero terminaba. Eso eran los días que no iba arrastrándome por ahí con las hormonas de bajón, claro, esos días con llegar al instituto ya me parecía suficiente. Demasiado esfuerzo para vivir. Respirar me parecía un reto en algunos momentos. Una vez estabilizados mis niveles con la medicación correcta, todo esto mejoró. Pero reconozco que pasé unos años muy malos.
El tema chicos tampoco lo llevé mal, la verdad. No era las más ligona de mi pandilla pero no me puedo quejar, jeje. Con 23 años en plena apoteósis hormonal conocí al que ahora es mi marido y nos va muy bien, así que, esa parte está salvada. Pero esa es otra historia.
Mido 1,71 cm y peso casi 141 kg. Según esto, mi IMC es de 48,22, Obesidad Tipo III. Obesidad mórbida, lo máximo.
La verdad es que dicho así es una pasada. Cuando en emergencias entra una llamada para una persona con obesidad mórbida para levantarla o cuando sale en la tele alguien con esa enfermedad, nos imaginamos alguien enorme y nos parece alguien enorme. Yo soy grande, lo reconozco, pero también reconozco que no me identifico con esas personas con obesidad mórbida de las que hablo. No me veo así. A veces en el espejo me veo incluso bien. En talla XXL, pero bien. Otra cosa son las fotos. Es curioso lo que puede llegar a cambiar la percepción de una persona en una foto cuando estás junto a otras personas de talla normal o talla media o como queráis llamarlo. Entonces sí que no me gusto y me da mucha rabia, e intento evitar salir en las fotos si puedo. Me doy un poquito de asco, incluso.
A pesar de todo, mi peso nunca me ha estorbado para hacer nada. Yo hacía gimnasia en el instituto, jugaba al fútbol o al baloncesto con mis amigas, iba al gimnasio, paseaba, bailaba muchísimo, en fin, lo que tocara en el momento. Tampoco es que fuera la chica más deportista del mundo pero no ponía pegas para hacer deporte. El único obstáculo era mi asma. Reconozco que me limitaba bastante para moverme pero a largo plazo (correr, por ejemplo) o para ejercicio muy fuerte en poco tiempo como subir muchas escaleras. Pero lo hacía. Quizás me llevara más tiempo que a otros pero terminaba. Eso eran los días que no iba arrastrándome por ahí con las hormonas de bajón, claro, esos días con llegar al instituto ya me parecía suficiente. Demasiado esfuerzo para vivir. Respirar me parecía un reto en algunos momentos. Una vez estabilizados mis niveles con la medicación correcta, todo esto mejoró. Pero reconozco que pasé unos años muy malos.
El tema chicos tampoco lo llevé mal, la verdad. No era las más ligona de mi pandilla pero no me puedo quejar, jeje. Con 23 años en plena apoteósis hormonal conocí al que ahora es mi marido y nos va muy bien, así que, esa parte está salvada. Pero esa es otra historia.

Comentarios
Publicar un comentario